Crónica 2º trimestre curso I


Lo visto y lo no visto de la arquitectura, se trata en el segundo trimestre del curso maushaus. Los huecos, las fachadas, los cimientos en el underground, los patios y las cubiertas, cerraron el estudio de lo doméstico y nos anticiparon el terriotorio de lo común, que son las calles y las tipologías que las habitan y nos aguardan.
Antes, sin embargo, repasamos de modo lúdico, la tipología textil de los nómadas del desierto como alternativa al inmovilismo del vivir en ciudad, y jugamos también con los límites de la primera tipología arquitectónica que dominan y que es la escuela.
Como en una historia de los barbapapás, donde se recrea una nueva escuela, aprovechando al máximo las potencialidades de l@s niñ@s y surgen de ell@s naturalmente diversos espacios apropiados, para desarrollar materias interesantes y desconocidas hasta ahora, en la escuela regular, en Maushaus comenzamos nuestro relato de la escuela, con un único elemento nuclear y primordial que es un árbol de sombra.
El árbol es entendido, como el primer elemento capáz de brindar el contexto apropiado para la comunicación sensible entre unos y otros. Él, es el que pone patas arriba, no sólo la posición de maestro alumno, sino también, la actual configuración de líneas de canchas deportivas, en los patios colegiales. Él es el hito, que incorpora automáticamente a la imaginción de los más pequeños y sus elementos de juego. Cuerdas de escalada, columpios, bichos, bicicletas, cabañas y demás ensueños, surgen de la nada, para habitar el árbol, que a la par, brinda generoso sus ramas, y dibuja de nuevo, las viejas líneas sinusoides, de su sombra sobre el patio. Al rededor de él y contenidas en pequeñas células cilíndricas, elaboramos con l@ arkitxikis, el lugar donde desarrollarían su materia favorita, como la paleontólogo/robótica... la suma de todas estos espacios alrededor del árbol propicia un conjunto de escuela donde interior y exterior suceden a la par, donde el aprendizaje y el juego se confunden divertidamente.


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Siguiendo con el relato del trimestre, os avanzábamos, que ha girado con sus talleres semanales, en torno a la volumetría general de las manzanas de ensanche y su especial relación con la luz.
Al revés que en las peores pesadillas de Peter Zumthor, con los muebles de fondillo de DM del Ikea, o en las visiones aéreas del propio Enric Miralles, temeroso de entes omniscentes, que todo lo ven y conocen las cosas reales y posibles de tu quinta fachada, nuestr@s tallerist@s, disfrutan felices ya, de esa capacidad de abstracción, necesaria para ser conscientes de la volumetría compleja que entraña una vivienda colectiva en el entorno urbano. Para ello ha habido que incidir en los mil y un filtros que requiere una ventana para acondicionar una hueco en una fachada, o estudiado la bondad lumínica de integrar patios en los bloques a partir de una determinada profundidad y su relación con el astro rey... en fin, que hemos intentado devolver, con nuestro proceso, a la manzana donostiarra hacia la lógica de su implantación correcta, en orientación y cota, hacia la comprensión de su naturaleza, y alejarla de la brutal dimensión especulativa que arruina su lógica, y aprender a querer tu ciudad sin contemplaciones!!
Gracias arkitxikis, y hasta muy pronto!!

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Crónica 2º trimestre curso II


Este segundo trimestre, dedicado al estudio de materiales y técnicas, teorías del color y relaciones formales, se debe en gran medida al sueño desmedido de Walter Gropius y su escuela de la Bauhaus en Weimar.

La manera que tuvo de equilibrar en un programa, oficio y creatividad, bien fuese pictórica, escultórica, bien arquitectónica, (en una y única Gesamkunstwerk), aportó esa nueva visión, que fue capaz de seducir a la industria moderna, y en base a la producción de objetos esenciales de la vida común, la Bauhaus fue capaz de fundirse con ella e incorporarse a la línea del tiempo, para nunca desaparecer de la vista!

Nosotros rendimos nuestro particular homenaje a esta escuela, taller a taller, picoteando de maestro en maestro, de material en material, hasta reconocer los pasos de l@s maestr@s Albers, Stözl, Breuer, Schlemmer, Hirschfeld-Mack, Moholy Nagy,... De las enseñanzas y reglas vigentes de unos y otros, hemos aprendido a abordar procesos de diseño artesanos, llenos de creatividad y belleza. Fabricamos divertidamente desde juegos de té a rayogramas de luz, pasando por telares, muebles, ajedreces, hasta elaborar hermosas composiciones pictóricas, repletas de unicornios y arcoiris!
Estos días, aprendimos muchas palabras francesas, como decoupage, grattage, collage,...y despidiendo nuestro trimestre favorito, homenajeamos a otro amigo "d'epoca", que nos trajo el assemblage. Con el taller de Kurt Schwitters, cerramos por un momento la cápsula del siglo XX sin preocuparnos mucho, pues muchos aprendizajes de esas fuentes son aun palpables, manan, y están vigentes, allá donde escrutemos un poco con la mirada. Desde las tipografías de palo seco en los affiches del metro o las señaléticas de tu ciudad, los muellecitos de aquel flexo a la pata cromada, de la silla que acompaña tus mejores lecturas, mucha de nuestra cotidianeidad, se la debemos a esos estudiantes y aquellos maestros que sin descanso, ni encargo, pintaban en sus residencias diariamente, iluminando todas las noches.
Sólo nos quedaría para cerrar esta crónica del trimestre, relataros el transcurso de dos talleres a los que tenemos especial cariño. Uno es L'atelier Rouge, que como su nombre indica, hace referencia a un bello e inquetante, cuadro homónimo de Henry Matisse. Con este ejercicio de análisis pictórico, a través de la contemplación y análisis de una serie de pinturas, con interiores coloristas, y con perspectivas, de punto de vista central, tratamos de bucear en las bellas pinturas, e imaginarnos los restos de las piezas, no iluminados por los maestros pintores.


El otro, es la máquina de inventar historias de Rocío y Mario, que con todo el encanto que contiene, mueve a mayores y pequeños a cortar y plegar papel, hasta armar una luminaria que te transporta a los ambientes de las mil y una noches! 
L'atelier Rouge es, un juego de contrucción-deconstrucción-reconstrucción de una escena pictórica, donde mediante la desaparición, por nuestra parte, del plano del cuadro original y la extrusión volumétrica de la estampa, que representa el espacio al interior de las pinturas de Da Vinci, Velazquez, Picasso, Kandinsky, Matisse, Hopper, Van Gogh,... podemos jugar a placer, por todos los rincones y espacios, y movernos por maquetitas, a escala, para proponer al final del taller una foto y una posición de marco, y delimitar, tal vez, nuevos encuadres, o respetar la visión original.
El segundo taller, contiene la más elemental de las luces, la esencia de una única candela, que induce a escuchar al otro, a atenuar la voz en susurros, a contar historias, y a soñar y reir!
Gracias a tod@s vosotr@s maestr@s!!

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>Maushaus loves Lucio Muñoz!


Lucio Muñoz, pertenece a una generación de artistas y discípulos de Benjamín Palencia, que practicó el camino de la abstracción y el compromiso con el llamado expresionismo abstracto, desde los años 50 del SXX hasta su fallecimiento en 1998. En junio de 1962 se presentó al concurso para la realización del ábside de la basílica de Aranzazu, con una propuesta monumental, que entronca, con la manera habitual de proceder del artista en sus obras.
Frente a la narrativa de Lara, Lucio evita la figuración y propone para el ábside, un lugar natural para la aparición, un drama de montañas calizas y vertiginosos cortados, donde encontrar a Andra Mari y encontrarse cómodo uno mismo. La propuesta informalista de Muñoz, se basa pues en la naturaleza imponente de Aranzazu y su grandeza, en la poética y el misterio de la aparición, que encierra este rincón de Gipuzkoa, donde la religiosidad es profunda y sincrética.
Se dice, que Lucio desarrolló una bonita relación con Andra Mari mientras creaba ese espacio mental para el encuentro y que de algún modo se hizo vasco, recuperando lo religioso, desde su reverencia ante la imponente naturaleza de estos valles. Así pues, con esta bella obra de 620 m2, construida en madera y de carácter mural, que es el retablo, se dota a la basílica de un alma mater naturalista. Una gran obra, que transmite, desde una simbología muy básica, la idea de tres planos superpuestos del paisaje oñatiarra, que ascienden desde la oscuridad hacia la luz cenital. A nivel de color, es una sutil degradación de tonos naturales, que nos hace instintivamente levantar nuestras barbillas en busca de la virgen, y nos atrapa definitivamente en su juego, de una plástica fuerte y muy espiritual. Así pues, el retablo de Aranzazu, como mucha de la obra de Muñoz, no es tanto una obra que debamos entender, sino un fenómeno abstracto que sentir. Es una obra entrañable en el sentido literal, una naturaleza a la que acercarse, sólo desde las entrañas del alma, algo que no puede sucedernos desde la racionalidad pura.
Lucio nos propone una geografía para disfrutar, de la misma manera contemplativa en que afrontamos los parajes naturales. Y este es el éxito de Muñoz, sin tener que abandonar su estilo informalista, logra con su propuesta alcanzar unos niveles de evocación tales, que dejan en evidencia a las demás propuestas de concurso, y nos conducen sin esfuerzo, a un mundo de abstracción en el que la emoción prima sobre la razón.

Nosotros continuando con la serie de talleres monográficos dedicados a los artistas que levantaron la basílica, preparamos un taller para los más pequeños, en el que disfrutaremos de la obra del artista Lucio Muñoz y su maravilloso informalismo.
+ info aquí.


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